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Si acabas de mudarte a Londres, seguro que te apetece visitar algunos de los lugares de interés. El Big Ben, la Torre de Londres y sitios por el estilo son geniales para los turistas, pero, ya que este va a ser tu hogar durante los próximos dos años, ¿por qué no te aventuras un poco fuera de los circuitos habituales?
Merece la pena hacer esa parada extra de metro o dar un pequeño rodeo por algunas callejuelas para ver estas siete maravillas.
En pleno corazón del East End se encuentra el Wilton’s Music Hall, el gran teatro musical más antiguo del mundo que aún se conserva.
Este lugar, con 300 años de historia, fue primero un bloque de viviendas adosadas, luego una taberna para capitanes de barco escandinavos, antes de que John Wilton lo convirtiera en un teatro de variedades en la década de 1850. En su época de mayor esplendor, estaba decorado con los mejores espejos, lámparas de araña y pinturas, y el público se lo pasaba en grande con los mejores números de circo, música y comedia.
Los gustos cambiaron y el music hall acabó cerrando sus puertas en 1881. Tras pasar un tiempo como centro comunitario metodista y luego como almacén de trapos, cayó en un trágico deterioro.
Tras 50 años de una restauración a fondo, Wilton’s ha recuperado su antiguo esplendor. Puedes ver proyecciones de películas, obras de teatro y conciertos, o empaparte de historia en sus dos fantásticos bares.
Situado a orillas del bullicioso Támesis, en la zona de Rotherhithe, este pub del siglo XVI es el lugar ideal para vivir la auténtica experiencia de un pub inglés tradicional.
Sus antiguas vigas de madera, sus curiosos objetos de colección y su excelente selección de cervezas artesanales lo convierten en un acogedor refugio lejos del ajetreo de la vida moderna. En invierno puedes acurrucarte junto a una chimenea crepitante, mientras que en verano el embarcadero exterior ofrece una de las mejores vistas al agua de la zona.
El pub lleva el nombre del famoso barco que llevó a los primeros peregrinos protestantes a América en 1620. Cuenta la leyenda que el capitán recogió a los pasajeros en este mismo pub (que entonces se llamaba «The Shippe Inn») para evitar pagar impuestos.
Siguiendo con la temática náutica, Little Venice, justo al norte de la estación de Paddington, es otro rincón idílico en pleno centro de la ciudad. Esta bonita zona, a la que el poeta Robert Browning le puso ese nombre tan cariñoso, es donde se unen el Regent’s Canal y el Grand Union Canal.
Da un paseo por los frondosos caminos que bordean el canal, contempla las barcazas de colores vivos que van y vienen por el canal o tómate algo en una de las encantadoras cafeterías. También puedes dar un paseo en barcaza tú mismo, ya que hay rutas regulares que van a Regent’s Park, al Zoo de Londres y a Camden Lock.
Si te gustan los museos a la antigua usanza, el Horniman es sin duda tu sitio. Repleto de curiosidades expuestas en vitrinas tradicionales, es un lugar antiguo, impresionante y un poco excéntrico donde pasar la tarde.
Seguro que aquí encuentras algo que te interese. En la exposición de historia natural te esperan esqueletos, fósiles y la famosa morsa disecada, y el acuario está repleto de peces tropicales. A los amantes del arte les encantará ver la impresionante colección «African Worlds», mientras que los músicos podrán explorar más de 1.300 instrumentos musicales en la Galería de la Música interactiva.
Tampoco te olvides de echar un vistazo al exterior. El museo está rodeado de 16 acres de jardines paisajísticos, con senderos naturales y un montón de actividades.
Si alguna vez te pasas por la zona cercana al London Bridge conocida como «The City», no te puedes perder esta preciosa rareza.
La iglesia de San Dunstan se construyó en 1100 y, a lo largo de los años, ha sufrido numerosas modificaciones y ampliaciones. Sin embargo, lo que la hace tan especial es su historia reciente. La iglesia sufrió daños irreparables durante la Segunda Guerra Mundial, pero las ruinas cobraron nueva vida cuando se transformó en un parque público en 1971.
Hoy los árboles se asoman por las ventanas, la hiedra se desliza por las paredes y hay bancos alrededor de la antigua pila bautismal. Es el lugar perfecto para quienes buscan un momento de paz o de reflexión.
El «The Princess Louise», en Holborn, que lleva el nombre de la tía de la reina, conocida por su estilo, es probablemente el sitio más espectacular de todo Londres para tomarte una pinta.
Desde fuera parece bastante sencillo, pero en cuanto entras te encuentras con un montón de madera tallada, azulejos muy elaborados y espejos relucientes. Este interior, que data de 1891, es pura fantasía victoriana sin complejos.
¡Incluso los baños de hombres, con urinarios de mármol y azulejos aún más elegantes, están protegidos oficialmente por su interés histórico! (Mala suerte, chicas: los de mujeres son modernos y no tienen nada de especial).
El Princess Louise lo gestiona la cervecería Samuel Smiths, así que aquí encontrarás bebidas más baratas que en un pub londinense normal. Además, sirven comida de pub tradicional y abundante.
Con tantos multicines anónimos por ahí, ir al cine ya no es tan especial como lo era antes. Sin embargo, la magia sigue viva en el Screen of the Green, en Islington.
Este cine de una sola sala lleva abierto desde 1913, lo que lo convierte en uno de los cines más antiguos del país. Tanto por dentro como por fuera rebosa encanto retro, con molduras eduardianas, butacas mullidas y una iluminación que crea un ambiente especial.
Y el lujo no acaba ahí. Screen on the Green también ofrece servicio de camareros, lo que te permite pedir comida y bebida desde tu asiento, además de sofás de primera con reposapiés.
Como era de esperar, las entradas te costarán un par de libras más que en el cine Vue que hay al final de la calle, pero merece mucho la pena para vivir un poco del glamour de la gran pantalla.
Si quieres conocer de verdad el auténtico Londres, Depot Point es el alojamiento perfecto para ti. Está cerca de tres estaciones de tren importantes y de un montón de paradas de metro y autobús, así que es un punto de partida ideal para explorar cada rincón de la ciudad.
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