Cómo prepararte para la vida después de la universidad 💡
Ir a la universidad es un momento que te cambia la vida, que puede dar bastante miedo y que te obliga a decir adiós a tu zona de confort. Tanto si vienes de China, Brasil, Alemania o de la Australia rural, te encontrarás con grandes oportunidades y tendrás que adaptarte a un nuevo estilo de vida.
La nostalgia es algo que afecta a la mayoría de los estudiantes. Desde crear una red de apoyo con tus amigos hasta tener a tu madre en marcación rápida, hemos analizado las mejores formas de lidiar con la nostalgia y hemos descubierto que todo es cuestión de equilibrio:
A la mayoría de nosotros nos apetece tener un poco de independencia cuando estamos en la fase de «adolescente gruñón». Bueno, ¡cuidado con lo que deseas, porque ahora ya lo tienes! No tener a nadie que te diga qué hacer es liberador, pero también puede resultar un poco intimidante. Rodearte de un grupo de amigos puede ayudarte a sentirte un poco más seguro de ti mismo.
¿No sabes muy bien dónde encontrarlos? Conocer gente nueva puede que sea lo último en lo que pienses si echas de menos la normalidad de casa, pero no te lo tomes a mal. En la uni hay gente con la que puedes hacer amistad literalmente por todas partes, y todo el mundo está en la misma situación.
Habla con la gente que tienes al lado en clase, ofrécete a ayudar a tus nuevos compañeros de piso a instalarse, únete a clubes o asociaciones estudiantiles, apúntate a un equipo deportivo… Las oportunidades son realmente infinitas, solo tienes que estar abierto a ellas.
¿Eres el alma de la fiesta de tu grupo? Si es así, la soledad en la uni probablemente sea la menor de tus preocupaciones. La uni es el paraíso para los que les encanta socializar, los extrovertidos y los que siempre están haciendo el payaso. Sin embargo, incluso para los más sociables, el sinfín de caras nuevas y de salidas nocturnas puede acabar siendo agotador.
Si sufres de FOMO, seguro que te parece que siempre hay algo a lo que decir «sí». Aunque te lo pases genial todo el rato, no te olvides de darte un respiro. Asegúrate de reservar algo de tiempo para ti, para que puedas recuperarte, reflexionar sobre tu experiencia universitaria hasta ahora y evitar el agotamiento.
Tanto si estás acostumbrado a ir a casa de tu abuela a tomar el té, como a llamar a tu madre de camino a casa o a darte un capricho viendo Netflix con tu mejor amigo todos los sábados, mudarte a la uni significa que ya no verás a la misma gente todos los días.
Con el tiempo, verás que esto es algo bueno. Te dará más confianza e independencia, y reforzará las amistades que están hechas para durar; pero al principio, probablemente los echarás de menos. Mucho.
Por suerte, vivimos en la era de la tecnología, que te ofrece un millón de formas de mantener el contacto. Unos snaps a tu mejor amiga, estados de Facebook para que tu madre esté al día o incluso una llamada por Skype con tu abuelo* te harán sentir un poco más cerca de casa. Todos tenemos a esa persona que puede hacernos sentir cien veces mejor con solo unas pocas palabras: llámala cuando te sientas un poco bajo de ánimo. Ella sabrá cómo hacerte sonreír.
*Aviso: poner esto en marcha va a ser un rollo.
Has hecho algo increíble y valiente al mudarte; recuerda dedicar tiempo a vivir esta experiencia. Pasar demasiado tiempo hablando por teléfono con la gente de casa te impedirá construirte una vida propia en la uni.
Por supuesto, envía un mensaje cuando apruebes tu primer trabajo, o prepárate para salir por la noche mientras charlas con tus amigos por FaceTime, pero si empiezas a perderte la vida universitaria porque no puedes dejar atrás tu hogar, te alejarás de tus nuevos amigos y echarás aún más de menos a los de antes.
Si eres una persona de costumbres, no te sentirás de verdad como en casa hasta que hayas establecido una rutina diaria o semanal. Darle un poco de estructura a tu día a día en la uni te ayudará a gestionar tu tiempo para que sientas que estás dominando la vida universitaria.
Busca tu cafetería favorita, reserva un rato para hacer ejercicio, encuentra un sitio donde te guste estudiar y ve elaborando poco a poco tu horario semanal. Si te organizas bien, estarás tan ocupado que las semanas se te pasarán volando y, antes de que te des cuenta, ya estará a la vuelta de la esquina tu próximo viaje a casa.
La universidad se basa en vivir nuevas experiencias, y deberías aprovechar cada oportunidad con ambas manos… O al menos eso es lo que todo el mundo no para de decirte. Si empiezas a sentirte un poco abrumado por todas esas cosas nuevas y emocionantes que estás haciendo, no pasa nada por dar un paso atrás.
Incorporar tus viejos hábitos a tu nueva rutina puede ayudarte a combatir la nostalgia, ya que te dará una sensación de normalidad en medio de todo este ajetreo. Ya sea leer antes de acostarte, preparar tu postre favorito que te recuerde a casa o ver un rato de «The Bachelor» después de estudiar un rato, no hay razón para que no puedas seguir con tus viejas rutinas en la universidad.
¿Necesitas desahogarte sobre tu compañero de piso, que es un desastre? ¿Te gustaría poder sacar al perro a pasear? Cuando tu mente está a mil por hora, poner tus pensamientos por escrito puede ayudarte a ver las cosas con más claridad. Lo que puede parecer un pequeño cambio puede marcar una gran diferencia, ya que te da un poco de perspectiva sobre lo que te está haciendo sentir estresado.
A veces hace falta alguien en quien apoyarte de verdad para desahogarte de verdad. Da igual si hablas con tus compañeros de piso, con tu familia o incluso con alguno de nosotros de The Student Housing Company: expresar lo que te preocupa cuando lo estás pasando mal te ayudará a crear una red de apoyo formada por gente que está ahí para echarte una mano.
Si hay algo que de verdad te preocupa, da el primer paso para mejorar las cosas: busca ayuda. En la uni hay un montón de cosas por las que estresarse, y no hablar de tus preocupaciones puede hacer que se acumulen rápidamente y acaben agobiándote. Asegúrate de cuidarte y busca a alguien que también te cuide.
Muchos estudiantes ven la universidad como una oportunidad para reinventarse o para ser ellos mismos al cien por cien, algo que quizá antes no se atrevían a hacer. ¡Trae tu personalidad a la universidad! Decora tu habitación con guirnaldas de luces, pósters, velas, fotos, tu bandera nacional y cualquier otra cosa que te haga sentir como tú mismo.
Crearte tu propio espacio te dará un lugar acogedor donde desconectar y tomarte un respiro. Además, ya tienes unos temas de conversación geniales para cuando tus compañeros de piso se pasen a curiosear.
Seguramente ya te habrás dado cuenta, pero la universidad consiste precisamente en traspasar límites. Ya has dado el paso de irte de casa, y ahora te toca disfrutar de otras experiencias nuevas y emocionantes que se te presenten.
La universidad no tiene por qué ser como estar en casa, y no pasa nada si echas de menos tus comodidades, si llamas a casa y pides hablar con el perro. Solo recuerda crearte otro hogar, con nuevos amigos, aficiones y una habitación que es como un lienzo en blanco para que la hagas tuya.
¿Qué te hace sentir mejor cuando echas de menos tu casa? Cuéntanos cómo lidias con la nostalgia en nuestroFacebook.