Cómo prepararte para la vida después de la universidad 💡
Todos estamos de acuerdo en que el bienestar académico es importante. Es uno de los nueve pilares del bienestar que conforman nuestro marco de referencia. Aunque a algunos les guste lo que estudian, a veces cuesta sentarse a estudiar tanto como hace falta. Puede ser por falta de motivación, por procrastinar o por cansancio, pero, sean cuales sean las razones, todo se reduce a un concepto sencillo: maximizar los beneficios y minimizar las molestias. Para averiguar por quéte cuestaestudiar, tienes que identificar cuál es tu incomodidad. Quizá seas perfeccionista, quizá no duermas lo suficiente, quizá haya algo que te preocupe; sea cual sea la razón, tienes que encontrarla y abordarla de forma eficaz.
¿Se puede convertir el estudio en un hábito?
La respuesta corta es: en realidad, no. Los hábitos como lavarte los dientes se adquieren fácilmente porque son comportamientos breves y repetitivos que se dan en un contexto constante y automático (véase Lally, van Jaarsevald, Potts y Wardle, 2010, para más información). No requieren mucho esfuerzo mental, mientras que estudiar sí. Es un comportamiento dinámico: es probable que te encuentres con información diferente cada día. De hecho, ese es quizás el mejor aspecto de estudiar en la universidad. La información no sirve para aprenderla y repetirla mecánicamente, sino para absorberla, cuestionarla y darle nueva forma para crear ideas nuevas. No intentes convertir el estudio en un «hábito», por mucho que te hayan dicho tus padres o tus profesores de secundaria. Es probable que un día de confinamiento ya esté lleno de muchos hábitos; considera el estudio como ese momento del día que te aporta algo nuevo y emocionante.
Aquí tienes algunos consejos breves sobre cómo comportarte para que estudiar te resulte un poco más eficaz:
1.) Refuerzo positivo:una técnica revolucionaria que usan los supermercados con las tarjetas de fidelidad, las máquinas tragaperras de Las Vegas y los científicos que dan golosinas a las ratas en el laboratorio de comportamiento. Las buenas notas no son una buena forma de refuerzo positivo, porque no se dan con la frecuencia suficiente. Recompénsate tras establecer intervalos específicos y mantén esos intervalos constantes. Asegúrate de que la recompensa sea realmente gratificante: ve un episodio de tu serie favorita, únete a nuestras sesiones de «Let’s Chat» o prepárate una taza de té. Para más información, echa un vistazo a la revisión de Thompson e Iwata (2013).
2.) Práctica de recuperación:cualquier estudiante de psicología te puede decir qué es la práctica de recuperación (porque probablemente ya haya recuperado y practicado la definición). La práctica de recuperación se considera el mejor método para asegurarte de que la información esté disponible cuando la necesites. Simplemente consiste en leer y luego intentar recuperar la información sin ningún material, y repetir eso un par de veces. Un dato curioso sobre la memoria: no se «almacena», como se creía comúnmente hasta finales de los años 90, sino que depende mucho del entorno. ¡Esto es una ventaja, porque probablemente este año estudiarás y harás tus exámenes en el mismo entorno! Para más información, echa un vistazo a Roedrigar y Butler (2011) y a Sutton (2006).
3.) Caminar/hacer ejercicio:muchos creen que el ejercicio solo es bueno para tu bienestar físico, pero como el cuerpo y la mente son inseparables (a menos que seas seguidor de Descartes), el ejercicio beneficia enormemente tu bienestar mental. Este párrafo podría convertirse en un ensayo repleto de estudios que demuestran los beneficios de cualquier tipo de ejercicio sobre el rendimiento cognitivo, pero eso lo dejaremos para otros artículos. Sin embargo, si quieres leer más sobre esto, el libro del Dr. Shane O’Mara, «In Praise of Walking» (2019), habla de las maravillas que un simple paseo puede hacer por tu cerebro. Este puede que sea el consejo más importante de todos, ya que además te da un respiro muy necesario del tiempo que pasas delante de la pantalla.
4.) Integración social:según una teoría de Tinto (1975, 1993), la integración social es un factor clave para predecir el éxito académico. Aunque puede resultar difícil hacer nuevos amigos y unirte a asociaciones durante el confinamiento, las juntas directivas de cada asociación están haciendo todo lo posible por organizar eventos online divertidos e interactivos. ¡Únete a nuestras sesiones de «Let’s Study», echa un vistazo a la página web de las asociaciones de la universidad, busca una asociación que te guste en Facebook o Instagram y mantente al tanto de lo que tienen para ofrecer este semestre!
Esperamos que puedas poner en práctica algunos de estos sencillos consejos durante los próximos meses, sacar el máximo partido al confinamiento y hacer de este un año de excelentes resultados académicos.
Lally, P., Van Jaarsveld, C. H., Potts, H. W. y Wardle, J. (2010). ¿Cómo se forman los hábitos?: Modelización de la formación de hábitos en el mundo real. European Journal of Social Psychology, 40(6), 998-1009.
O'Mara, S. (2019). A favor de caminar: la nueva ciencia de cómo caminamos y por qué nos hace bien. Random House.
Roediger III, H. L., y Butler, A. C. (2011). El papel fundamental de la práctica de recuperación en la retención a largo plazo. Trends in cognitive sciences, 15(1), 20-27.
Sutton, J. (2006). Introducción: la memoria, la cognición encarnada y la mente extendida. Philosophical Psychology, 19(3), 281-289.
Thompson, R. H. e Iwata, B. A. (2005). Una revisión de los procedimientos de control del refuerzo. Journal of Applied Behavior Analysis, 38(2), 257-278.
Tinto, V. (1975). El abandono de la educación superior: una síntesis teórica de las investigaciones recientes. Review of Educational Research, 45(1), 89-125.
Tinto, V. (1993). «Building community». Liberal Education, 79(4), 16-21.