Cómo prepararte para la vida después de la universidad 💡
¡Lo has conseguido! Todas esas noches sin dormir y esos momentos de desesperación han merecido la pena, porque por fin te has graduado. El mundo está a tus pies, te sientes imparable, ¡adelante, mundo!
La graduación es algo a lo que llevabas tiempo aspirando, pero ahora tienes que afrontar el reto de empezar tu primer trabajo. Eso sí, no te asustes: la universidad te ha preparado para esto, aunque quizá no te des cuenta…
Aceptar que tendrás que levantarte temprano por la mañana es el primer paso: ¡se acabaron las alarmas a las 11 de la mañana! Llegar a tiempo al trabajo es fundamental, ya que te preparará para convertirte en la nueva estrella de la oficina y demostrarás que tienes ganas de hacerlo bien.
Lo mejor es que vayas por tu cuenta el primer día y, una vez que hayas conocido a algunas personas, les pidas consejo sobre cómo llegar; quizá te digan cuáles son las mejores líneas de autobús o algún atajo para llegar a la oficina.
¡Inviértete en una bici! Muchas empresas ofrecen programas de «Cycle to Work» y pueden recompensarte por ir al trabajo en bici. Además, es una forma estupenda de mantenerte en forma y reducir tus gastos de transporte, ya que no tendrás que pagar el autobús ni el tren.
Quizá recuerdes, de tus primeros tiempos como estudiante lleno de ilusión y energía, lo difícil que era acordarte de los nombres de todos. En el trabajo pasa lo mismo.
Si no quieres quedar como un tonto llamando a todo el mundo «amigo» o «colega», prueba a hacer un pequeño esquema de tu lugar de trabajo visto desde arriba, con el nombre de cada uno en su mesa. Esto te ayudará a recordar quién es ese chico de contabilidad o quién es tu nuevo flechazo de la oficina.
Encontrar algo memorable sobre una persona también te ayudará a recordar mejor su nombre. ¿Sois aficionados al mismo equipo de fútbol? Quizás tenga un acento o un peinado peculiar.
Pero, por desgracia, a diferencia de la universidad, probablemente seas el único que acaba de empezar, y tus nuevos compañeros ya se conocen entre sí, así que para ellos aprender un nombre nuevo no supone ningún problema. Gente a la que nunca has visto antes, pero con la que al parecer trabajas, te preguntará cómo estás y si te gusta tu nuevo trabajo. Solo sonríe y sé educado si no sabes por qué nombre dirigirte a ellos… ¡y espera no tener que pedirles nada!
¡Ponte tu mejor conjunto y desfila como si fueras una modelo! Solo tienes una oportunidad para causar una primera impresión, así que aprovéchala bien. Puede que unos vaqueros y una sudadera con capucha no sean lo más adecuado en tu trabajo, así que siempre es mejor que le preguntes a tu jefe cuál es el código de vestimenta ANTES de tu primer día. Créenos cuando te decimos que llegar a la oficina con ropa informal cuando todos los demás van de traje es bastante vergonzoso…
Pasadas unas semanas más o menos, cuando ya te hayas adaptado un poco más, puedes permitirte ser un poco menos formal. Eso sí, no te pases con lo informal: busca el equilibrio entre comodidad y estilo y te sentirás mucho mejor con tu aspecto. ¿Quién sabe? Quizá incluso tengan el «viernes informal», así que podrás sacarte la sudadera con capucha de tu universidad y presumir de lo genial que es.
Echa un vistazo durante la pausa para comer y descubre qué hay cerca de tu trabajo. Puede que encuentres una cafetería con encanto o un restaurante original donde sirvan tu comida favorita. Preguntar a tus nuevos compañeros es otra forma rápida de averiguar qué hay por ahí (y de entablar una charla). Por otro lado, siempre puedes dar un buen paseo algún fin de semana, cuando tengas más tiempo para explorar.
Si trabajas en la misma ciudad donde estás en la uni, probablemente ya sepas qué se puede hacer y dónde comer, pero si te vas a mudar a un sitio nuevo, echa un vistazo a las guías locales ennuestras páginas de «Ubicaciones»: ¡quizá ya lo tengamos todo preparado para ti!