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10 preguntas sobre cómo es vivir en un piso compartido

Mudarte a un piso compartido en la universidad es un gran paso. ¿Es la primera vez que vives lejos de tus padres? ¡Es un momento emocionante y tienes muchas cosas que te esperan este año! Sin embargo, cualquier nueva aventura viene acompañada del miedo a lo desconocido.

Para que te quedes tranquilo, hemos respondido a 10 preguntas que quizá te surjan sobre vivir en un piso compartido.

1. ¿ME LLEVARÉ BIEN CON TODOS?

Tanto si te vas a vivir con amigos como con gente que no conoces, vas a conocer a tanta gente nueva que perderás la cuenta después de la primera semana, así que en realidad no importa si te llevas bien con todo el mundo. Al fin y al cabo, hay cosas más importantes de las que preocuparse, como atiborrarte de pizza gratis en la feria de bienvenida.

Vivir juntos puede provocar algún que otro roce incluso entre los mejores amigos, pero intenta no darle demasiadas vueltas (¡a menos que sea algo habitual!). Con el tiempo, aprenderéis los hábitos del otro y cómo resolver cualquier diferencia que pueda surgir.

En un piso compartido, puede que te apetezca mucho tener una vida social a toda marcha, pero recuerda que quizá no sea lo mismo para todo el mundo. Respeta que cada uno necesite su propio espacio; así será más probable que ellos hagan lo mismo por ti cuando lo necesites. Si te encantan las fiestas en el piso, se aplica la misma regla. Asegúrate primero de que todo el mundo está de acuerdo y ten en cuenta a quienes quieran acostarse temprano.

Convivir consiste en descubrir qué es lo que mejor funciona para todos los que formáis parte de ello y cómo adaptaros a las personalidades de los demás. Los grupos de amigos van cambiando a lo largo del año, pero recuerda que todo el mundo tiene las mismas ganas de causar una buena primera impresión y de encontrar un grupo en el que se sienta a gusto.

2. ¿ALGUIEN SE VA A COMER MI COMIDA?

Un día abrirás la nevera y la pizza que te habías guardado para desayunar ya se habrá esfumado. Es como cuando alguien se toma un chorrito de leche a escondidas para el té: es una pequeña molestia con la que te puedes encontrar, pero que, en el gran esquema de las cosas, no es para tanto.

Una cosa es segura cuando vives en piso compartido: en algún momento desaparecerá algo de comida; no hay vuelta de hoja. La forma más fácil de evitarlo es asignarle a cada uno un estante en la nevera, para que puedas llevar la cuenta de lo que hay. Todo lo que esté en tu estante personal se considerará tuyo, en lugar de algo común.

3. ¿ALGUIEN VA A USAR MIS UTENSILIOS DE COCINA Y MIS PLATOS?

«Lo voy a dejar en remojo» y «Perdón, pensaba que era mío» serán dos de las frases más habituales que oirás en relación con la cocina y todo lo que hay en ella. Uno de los inconvenientes de que todo el mundo opte por los utensilios de cocina más baratos que hay es que lo más probable es que te pases el año usando por error la bandeja de horno, el plato o los cubiertos de otra persona.

Una forma sencilla de evitarlo es marcar la parte de abajo de tus sartenes con un rotulador permanente para no perderlas de vista; y si por error acabas usando los utensilios de cocina de otra persona, solo tienes que lavarlos y decírselo.

4. ¿QUÉ HAGO CON LAS FACTURAS?

A menos que vivas en una residencia, lo más importante que tienes que saber es quién se hace cargo de las facturas. ¿Están incluidas en el precio de la habitación o tenéis que pagarlas entre todos los que vivís en casa? Aclarar esto lo antes posible te ahorrará muchos quebraderos de cabeza más adelante. Si las facturas no están incluidas en el precio de la habitación, usar una app como Splitwise te puede ayudar a repartir todos los gastos de forma justa entre los miembros de la casa y evitar discusiones sobre quién se ha olvidado de pagar qué.

Por suerte, en las residencias universitarias todas tus facturas (y el internet) están incluidas en el precio de la habitación, lo que te facilita controlar tus gastos mensuales.

5. ¿QUIÉN SE ENCARGA DE LA LIMPIEZA?

¿Te acuerdas de todas esas veces que tu madre te pedía que limpiaras tu habitación? La buena noticia es que por fin podrás sacar partido a toda esa experiencia. Te encargarás oficialmente de limpiar tu habitación y, si eres un buen compañero de piso, también te tocarán las tareas de limpieza comunes que te correspondan.

Como casi todo hoy en día, las tareas domésticas también se pueden simplificar con una app. Prueba a instalar Chorma con tus compañeros de piso para llevar un control de lo que hay que hacer y cuándo. A nadie le gusta limpiar el baño o sacar la basura, pero al fin y al cabo, estas cosas hay que hacerlas, y tener un turno establecido hará que sea más fácil repartir las tareas de forma justa.

6. ¿VAMOS A COCINAR TODOS JUNTOS?

Cuando piensas en un piso compartido, quizá te imagines a todo el mundo cocinando juntos o cajas de comida para llevar esparcidas por todas partes —como suele ser el estereotipo de los estudiantes—, pero en realidad es una mezcla de ambas cosas.

Probablemente, la mayoría de la gente prefiera cocinar en casa, para tener un control total sobre su presupuesto semanal para comida y evitar la molestia de tener que buscar algo que guste a todo el mundo.

Teniendo esto en cuenta, ¿por qué no organizas una «comida familiar» cada semana? Es una forma estupenda de fomentar el espíritu de comunidad en tu alojamiento y te ayudará a que te sientas como en casa, aunque estés lejos de ella.

7. ¿TENGO QUE TRAER ELECTRODOMÉSTICOS DE COCINA?

Estar bien preparado es una buena estrategia, pero, por lo general, a todo el mundo se le ocurrirá la misma idea genial de traer una tostadora o un hervidor, así que tu cocina puede acabar pareciéndose a una tienda de pequeños electrodomésticos.

La mayoría de las residencias de estudiantes tienen ahora sus propios grupos de Facebook, donde publican quién vive en cada piso, lo que te facilita saber con quién vas a compartir piso y qué piensa traer cada uno. Si ya hay gente que tiene pensado traer algo para las zonas comunes, pregúntales si les parece bien que sea algo para compartir, así os ahorráis tener que traer cada uno lo suyo.

8. ¿TENDRE ESPACIO PARA TODAS MIS COSAS?

Es probable que tengas bastante poco espacio de almacenamiento, tanto en las zonas comunes como en las privadas. Al fin y al cabo, el espacio es el que hay, por muy grande que sea la nevera. Por lo general, la mayoría de los alojamientos compartidos están amueblados de tal forma que a cada uno le toca un armario y un estante en la nevera, así que tenlo en cuenta a la hora de hacer la maleta con lo imprescindible.

Por suerte, no hay nada que una visita rápida a la tienda no pueda solucionar. Invierte en unos contenedores de almacenamiento si tienes espacio debajo de la cama y personaliza la habitación a tu gusto con algunos adornos. No importa cuánto espacio tengas, recuerda que es todo tuyo para que le des rienda suelta a tu creatividad y puedes aprovechar esta oportunidad para ordenar y deshacerte de lo que no necesitas. Te sorprenderá lo bien que puedes priorizar tus cosas cuando cada objeto tiene que ganarse su espacio.

9. ¿SON SEGURAS LAS ZONAS COMUNES?

Te alegrará saber que tu habitación tendrá cerradura, y que hoy en día todos los pisos de las residencias de estudiantes cuentan con cerraduras independientes o códigos de acceso. Sin embargo, ten en cuenta que vas a vivir con mucha gente, así que siempre es mejor ir sobre seguro.

Recuerda que no solo las personas con las que vives tienen acceso a estas zonas, sino también cualquiera a quien decidan invitar. Evita dejar objetos caros o con valor sentimental en los espacios comunes si no te daría igual perderlos o encontrarlos estropeados.

10. ¿QUÉ PUEDO ESPERAR DE MI ESTANCIA EN UNINEST?

Todas nuestras residencias ofrecen a los estudiantes un lugar cómodo y seguro donde vivir, con un diseño moderno y todas las comodidades del siglo XXI que necesita un estudiante de hoy en día.

Como nos gusta mimarte, hemos incluido los gastos de suministros en el precio de la habitación, hemos añadido un escritorio y un espacio de almacenamiento empotrado debajo de la cama en cada habitación, y todas nuestras cocinas vienen con una tostadora y un hervidor de agua incluidos.